Veredicto

2.5.10



El juez dictó sentencia: la pena fue proscribir la alegría.



6 apostillas:

Míkel F. Deltoya dijo...

¿Eso es sentencia? ¿de qué lo culpan?
Saludos

Joselu dijo...

Lloremos, pues, lloremos e hipemos desconsolados... hasta que ahítos de llanto nos despendolemos retorciéndonos de risa por lo suelos mirando contritos y exhaustos al señor juez que mira los toros desde el tendido de la Maestranza de Sevilla.

javi dijo...

El juez falló. :)

Valentin Ibarra - (acertijo) dijo...

Ese juez debería leer a Aristóteles y practicar la prudencia. La virtud que los, agistrados deberían practicar por naturaleza.

Maria Coca dijo...

Viva la ilegalidad!!!!

Anónimo dijo...

Si creyéramos en la justicia a pies juntillas, podríamos pensar que hay risas dañinas, unas de burlar el mal ajeno, otras de pura petulancia, otras de poca solta.
Viva la risa, pero sana.
arena