Pavores

1.10.18



Drácula me daba mucho miedo y pasaba media película tapándome los ojos con las manos. Aquellos vampiros ingenuos en blanco y negro edificaban la arquitectura de mis temores pueriles, hasta el punto de dormir sin separarme de mi hermano en toda la noche, tras ver una película llena de colmillos y bocas ensangrentadas. Pero de la misma manera que me sentía horrorizado con aquellas imágenes que salpicaban mis sueños de pesadillas, experimentaba una atracción irrefrenable. 
Tenemos un compromiso con el miedo desde que somos pequeños y su idilio nos acompaña toda la vida. Entendernos con él para que no nos supere es comenzar a vencerlo.

3 apostillas:

Albada Dos dijo...

Hay seguidores de las películas de terror. Esa ansiedad parecida a la subida de una montaña rusa, puede ser adictiva.

Un abrazo

Laura dijo...

Pues yo no se porque pero no tengo nada de miedo a las películas, ni a drácula, ni a la magia negra....ni a nada de eso. Soy inmune. Me dan miedo otra clase de ridiculeces que no voy a explicar.... ;)

Ikana dijo...

Nos gusta y no nos gusta pasar miedo