Ontología del diálogo

26.1.10



—¿Quién habla ahora?

—No soy yo.

—Entonces ¿soy quien pregunta?

—Es probable.

—Y tú que me respondes quién eres. ¿No eres acaso ese otro yo?

—No podría decirte si yo soy tú mismo.

—Será quien nos escribe el que habla.

—Puede que sólo sea a quien escucha al pensar.

—Entonces somos los hijos de su pensamiento.

—No, sólo simple diálogo leído por un lector. Eso es lo que somos.

—Permite que dude.

5 apostillas:

Joselu dijo...

Hoy nos lo has puesto difícil, caramba, ¿cómo entrarle a este dialogo, no sé si entre besugos o entre sombras unamunianas metaliterarias? Lo único que queda claro, a mi juicio, es como aquella obra del maestro Torrente Ballester: Yo no soy yo, evidentemente. Uf.

El futuro bloguero dijo...

Leyendo en voz baja, o con la voz interior sin sonido, se imagina uno la voz.

Es como cuando pensamos en la playa y la "vemos" sin la vista ni los ojos...

A veces los dedos corren más que los pensamientos al escribir a máquina...

Brutal tu reflexión de este diálogo interior.

zim dijo...

Somos el que habla, el que pregunta, el que responde, el que dice, el que escribe, el que escucha, el que piensa, el que duda ... e incluso el que lee.
Y después de haber sido todo eso, cuando todo termina ... siempre hay alguien que dice: no somos nadie. Pues nadie seremos.

Juan Navarro dijo...

Claro, sin alguien que escuche o lea no hay diálogo. Pero ¿porque escucho o leo surge el diálogo? ¿Lo cre el que escucha o lee? Nívola de Niebla.

Kim Basinguer dijo...

Son dos, aunque esten en uno.