Axioma de elección

5.12.09



Si no puedes determinar tu destino, condiciona tu voluntad.

6 apostillas:

Caracol Tigre dijo...

que perverso....

No creo que una cosa se siga de la otra...

Que tal esta:

"si no podemos determinar nuestro destino, eso deja nuestra voluntad libre"

Juan Navarro dijo...

No. No estoy en una campana de cristal dentro de otra campana en un universo aislado y, por lo tanto, no puedo intervenir sobre todo mi destino, pero sí puedo incidir siempre en mi destino. No necesito doblegar mi voluntad, como no se aparta de camino quien evita un bache, salta un obstáculo o sortea una dificultad. Otra cosa es que el camino esté equivocado o que mi voluntad sea obstinación, pero no creo que sea ese el origen de tu planteamiento.

María dijo...

Yo no estoy tan segura que esto sea un axioma,
si me permites decírtelo, FRANCISCO.

¿Cómo puede ser una verdad cierta que no necesita demostración, si determinamos o no determinamos nuestro destino? Lo que ocurre es que hasta que no nos van sucediendo cosas no sabemos la incidencia de nuestra conducta en él.

Yo creo que el destino de cada uno lo vamos escribiendo día a día, a lo mejor hay cosas que es verdad que estaban destinadas a que nos sucedieran, pero siempre podemos dar un golpe de timón y girar en redondo. Y no sólo condicionando nuestra voluntad, sino poniendo los medios que estén a nuestra mano, para ir a por lo que queramos ir, que lo consigamos o no, no creo que dependa de que nuestro destino ya esté escrito, y decidido.

Sino, de lo que hagamos y las circunstancias que nos rodean.

Siento el rollo.

Muchos besos.

Caracol Tigre dijo...

Un axioma es simplemente una verdad que se postula sin ser demostrada, no necesita ser intuitivamente verdadero, ni siquiera creíble....

Por otro lado el título me parece un excelente juego de palabras filosófico-matemático.

Caracol Tigre dijo...

sigo pensando que el axioma es perverso....

Anónimo dijo...

Si hay algo en nosotros verdaderamente divino,
es la voluntad. Por ella afirmamos la personalidad,
templamos el carácter, desafiamos la adversidad,
corregimos el cerebro y nos superamos diariamente.

Ramón y Cajal