Diogenismo

22.5.09



La figura de aquel hombre siempre me pareció turbadora: barbado, pequeño, silente. Mi sentimiento ante él era ambiguo: nunca supe si temerle o compadecerle porque me daba miedo y pena. Los niños lo apodábamos Juan Cuernos. Vivía en una oquedad de un terraplén -lo que ahora llaman infravivienda-, donde acumulaba todo lo que recogía en la calle. Solíamos espiarle en la distancia y adjudicarle toda clase de perversiones.

Cuando conocí la figura de Diógenes de Sínope me acordé de Juan Cuernos, cada vez que me encontraba con la imagen de un santón o un eremita, volvía el recuerdo de aquel hombre pequeño y de mirada oscura. Hace poco supe que no murió en la indigencia y que vivió pobre porque no quiso venderse por un plato de lentejas.

6 apostillas:

María dijo...

Todavía, por extraño que parezca, existen personas, que prefieren vivir rodeadas de basura,recogiendo basura, salvando basura...
Por no convertirse ellos mismos en BASURA.
¡Que tengas un feliz día!

Malo Malísimo dijo...

¿Quienes son los enfermos, ellos o nosotros?

TengoEstudios,PerodeLetras dijo...

Quien no tiene nada lo tiene todo. O eso creen quienes suponen que lo que dicen es verdad.

V a v o dijo...

Me has hecho recordar las Cronicas del Conde Bruno del Breñal, aun admiro la paz de la gente que duerme en los parques, y me emociona ver a un hombre de la calle rodeado por una corte de perros... hasta envidia diria que siento.

Anónimo dijo...

no era de miedo ni de pena.. tal vez admiracion, porque no cualquiera vive con ello.

Josfin M P dijo...

Hay injusticias que se repiten en cualquier sitio y tiempo, recuerdo con tristeza una que fui paticipe en mi prehistoria.
Un hombre del pueblo vivia de la mendicidad en una cueva. Las niñas
que nos gustaban los recovecos y sitios exóticos, llegábamos alli y en su olla nos haíamos pipi. El nos trataba con muchisima alegria ternura y respeto en ese lugar.
De meyores nos enteamos que habia sido un gran hombre. Nosotras peores.