El espejo
13.1.26
El verdadero riesgo no es equivocarse sobre el otro sino no llegar nunca a verlo. Atrapados en el espejo del ensimismamiento, miramos en los demás aquello que nos representa. No nos acercamos al otro para conocerlo, sino para confirmarnos. Buscamos en sus gestos, en sus palabras, en sus errores y virtudes, una versión de nosotros mismos que nos resulte soportable. Así, el otro deja de ser presencia y se vuelve superficie, igual a una pantalla donde proyectamos deseos, miedos y viejas narraciones del yo, y la relación se convierte en reflejo y no en encuentro.
Etiquetas: análisis, comentario, equivocarse, reflexión
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