Globos
3.1.26
Mientras observaba con un niño pequeño sostenía un globo atado por un hilo pensé que las grandes teorías flotan ligeras, elevadas por el gas noble de la abstracción, igual a ese globo. Las sostenemos con cuidado por el hilo de la comprensión, creyendo dominarlas mientras se balancean fuera de nuestro alcance y desde ahí arriba todo parece coherente, ordenado, posible, pero ninguna idea sirve mientras no desciende. Es necesario traerla al suelo, someterla al peso de los dedos, dejar que roce la realidad y comprobar si resiste. Algunas, al tocarlas, se desinflan mientras otras estallan con un ruido seco que nos salpica de fragmentos. La teoría no fracasa cuando se rompe, sino cuando no se prueba porque toda idea que no pasa por las manos acaba escapándose en el aire.
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