Lanzamiento
12.1.26
En la botadura de un barco se rompe una botella contra el casco para invocar fortuna. El gesto no garantiza el viaje, pero inaugura la esperanza. Algo parecido ocurre con el pensamiento que cada día arrojo una idea al mar y pronuncio sobre ella un conjuro mínimo, como si bastara nombrarla para salvarla del hundimiento. Pensar es lanzar. No sabemos si habrá puerto ni si la marea será piadosa. Las ideas más felices, a menudo, naufragan sin testigos y las otras flotan a la deriva, tercas, incompletas. El fracaso no desmiente el rito, tan solo lo justifica. Escribir no asegura llegada, solo concede salida.
Etiquetas: análisis, comentario, ideas, reflexión
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2 apostillas:
Es divertido eso de 'si la marea será piadosa' ante la botadura diaria de ideas. Tal vez sería mejor abstenerse de comentar ideas que solitarias puede que tengan una singladura más piadosa porque en el momento de ser expresadas se enfrentan a temporales, a tormentas o a brisas suaves, aunque lo peor es la calma chicha en que no sucede nada, no hay ningún tipo de viento, quedan muertas, ignoradas y carecen del roce de unos labios. A veces es peor la malevolencia y la injuria que la indiferencia o el silencio.
Quería haber dicho que 'A veces es mejor la malevolencia y la injuria que la indiferencia o el silencio', y he escrito lo contrario.
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