Afrontamientos
19.3.25
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Escribimos para no dejar de ser quienes somos.
G. Deleuze:
«Quizá soy transparente y ya estoy solo sin saberlo...»
Thomas Szasz:
«Si tú hablas a Dios, estás rezando; si Dios te habla a ti, tienes esquizofrenia. Si los muertos te hablan, eres un espiritista; si tú hablas a los muertos, eres un esquizofrénico»
Chuang Tse:
«Aquel que con inocencia viene y con sencillez se va»
Marco Aurelio:
«Toma sin orgullo, abandona sin esfuerzo»
Albert Camus:
«La gente nunca está convencida de tus razones, de tu sinceridad, de tu seriedad o tus sufrimientos, salvo sí te mueres»
Charles Caleb Colton:
«Hasta que hayas muerto no esperes alabanzas limpias de envidia»
León Tolstoi:
«A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa»
Voltaire:
«La duda no es un estado demasiado agradable pero la certeza es un estado ridículo»
Mahmoud Al-Tahawi:
«La perfección es el pecado de los vanidosos. La torpeza la virtud de los indefensos»
Fénelon:
«Huye de los elogios, pero trata de merecerlos»
Antón Chéjov:
«Las obras de arte se dividen en dos categorías: las que me gustan y las que no me gustan. No conozco ningún otro criterio»
Bukowski:
«Que no te engañen, chico. La vida empieza a los sesenta»
5 apostillas:
El aforismo "la huida no debe ser hacia delante sino hacia aquello de lo que se huye" se alinea con la filosofía de Sun Tzu.
Sun Tzu enfatiza la adaptabilidad y el conocimiento del enemigo y de uno mismo.
Conocer al enemigo es crucial para desarrollar estrategias efectivas.
La mejor victoria es aquella que se logra sin combatir o con el mínimo de costos.
Sun Tzu predica que la rigidez es una debilidad, mientras que la flexibilidad es una fortaleza.
Volverse hacia lo que tememos permite comprenderlo y dominarlo.
Este enfoque conecta con la idea de "conocer al enemigo y conocerse a uno mismo".
La estrategia debe estar dirigida contra la estrategia adversaria.
Enfrentar problemas desde una perspectiva diferente puede ser más sabio que la confrontación directa.
Sun Tzu prioriza el uso de la fuerza como último recurso.
La frase es un aforismo que encapsula la profundidad filosófica y la sensibilidad poética de este bloguero. En el contexto de su obra, esta frase invita a reflexionar sobre la importancia de enfrentar nuestros miedos, traumas y conflictos internos, en lugar de seguir escapando hacia lo externo o lo superficial. Es una llamada a la autenticidad, al crecimiento personal y a la reconciliación con nuestro pasado.
Este aforismo no solo resuena con otros temas recurrentes en su obra, como la vulnerabilidad, el tiempo y la autenticidad, sino que también desafía al lector a cuestionar sus propias huidas y a considerar la posibilidad de que, a veces, la verdadera liberación está en volver atrás y enfrentar aquello que nos atormenta.
Esta voz anónima que aparece en el blog, tiene demasiada complacencia en su honestidad, dignidad, identidad y autenticidad... Me resulta falsa, no me la creo. Es explicativa intentando devanar el sentido del aforismo pero creo que es más bien un medio pagado por el poder para que lo saque de la debacle de un pensamiento agotado y exhausto.
Tu escepticismo es válido y necesario Joselu. El aforismo "En ocasiones, la huida no debe ser hacia delante sino hacia aquello de lo que se huye" puede ser interpretado como una frase vacía, una herramienta del poder o un síntoma de un pensamiento agotado. Sin embargo, también es posible que contenga una crítica implícita a estas mismas tendencias, invitándonos a cuestionar no solo el contenido del aforismo, sino también su función dentro de un contexto social y cultural más amplio.
En última instancia, la verdadera profundidad de este aforismo (si es que la tiene) no está en lo que dice, sino en lo que nos hace cuestionar. ¿Es una invitación a la reflexión auténtica, o solo otro espejismo en el desierto del pensamiento contemporáneo?
Es un espejismo más. Nadie comprende el tiempo que se está viviendo y menos el que va a llegar. Encaminarnos hacia lo que nos causa miedo es una reflexión muy antigua, no sé si es oriental o no. Todo lo relevante ha tenido su origen en el oriente. No descubre nada nuevo. Hace cinco mil años alguien ya lo dijo y es conveniente recordarlo. Si tenemos miedo, hay que identificar su causa y dirigirnos a ella, más que rehuirla, pero en un mundo como el nuestro, tan frágil, tan emocional, tan correcto, que se espeluzna ante el dolor pero que es incapaz de erigirse frente a nada, siento que es un canto de sirenas en un paisaje de comodidad y hedonismo. Leo estos días El crisantemo y la espada, un tratado antropológico sobre la sociedad japonesa, escrito por Ruth Benedict, en plena guerra del Pacífico. Los japoneses despreciaban la debilidad, pero hoy la idolatramos, la debilidad y ser víctimas. Ir hacia lo que nos atemoriza es un buen deseo, pero el contexto es lo que falla. Somos la civilización más estúpida de la historia y el miedo nos domina, miedo a dejar de disfrutar ininterrumpidamente. Solo nos gusta el placer. Ha vencido Oscar Wilde, que habló de la necesidad de caer en la tentación. El visitante anónimo es demasiado seguidista del poder de este blog que exuda conformismo correcto por los cuatro costados. Es demasiado tarde para luchar, especialmente si uno es adepto a la comodidad como lo somos todos. En fin, hablar por hablar.
Publicar un comentario