Identificados

4.3.10


A la gente que me rodea, en general, les importa un bledo que tenga un ‘blog’, acostumbrados a lo tangible de mi persona, siente poca curiosidad por la expresión virtual en la que me proyecto a diario.

Si alguien me hace un comentario en persona es casi anecdótico, lo hace más por amistad que por el interés de conocer lo que publico. Incluso quienes solían mostrar alguna curiosidad por lo que escribía en papel, plantean bastante resistencia a este nuevo formato.

Es así, en esta realidad poliédrica que somos, Internet, las bitácoras y las nuevas tecnologías, han añadido una cara más a la persona que somos.


8 apostillas:

franco dijo...

Es curioso lo que decís. A mí me pasa algo parecido. En general, con mis amigos de carne que también escriben no nos comentamos personalmente. En cambio, sí lo hacemos por acá. Como si mantuviéramos cierta autonomía, casi dicotomía.

Joselu dijo...

No sé qué identidad es más poderosa: ¿la física o la virtual? Es fascinante la imagen del avatar que nos sustituye en la noche para navegar, cual holandés errante, por los mares de la virtualidad donde apenas hay límites.

El futuro bloguero dijo...

Sin duda.

Y nosotros somos el conjunto de ambas realidades, nosotros y nuestras circunstancias.

Y me gusta esa dualidad, nos acerca a la supuesta deidad, que por supuesto nos gana, pues es una y trina, como los canarios.

AniZ dijo...

Pues a mí me da un poco de reparo asumir tantas caras. Si algún día me dijeran que elija una sola yo apostaría por romperlas todas.
Se agradece el ejercicio cerebral ;)
Salu2

Juan Poz dijo...

Lo peor no es que estemos identificados, sino que estaos taxonomizados; tanto que más que identiicado me siento pontificado, ¡y ex cathedra!, ¡y con la infabilidad a cuestas! La reacción es visceral, claro está. ¡Ellos se lo pierden!
Y nosotros que te ganamos, Francisco...

Aaoiue dijo...

No es por quitarle mérito a tu reflexión, por supuesto, pero es algo en lo que ya había reparado y que veo que le pasa a la mayoría de los blogueros que habitualmente leo. Se da una cuenta que al menos quienes les dejan comentarios son gente que no pertenece a su entorno "natural". Como me ocurre a mí el 99,9 % de las veces. Tal vez a los amigos "naturales" les causa un cierto reparo vérselas con nosotros en otro espacio de comunicación. Luego no hay que descartar que hay una parte de amigos que ven nuestro quehacer con estupor, desaprobación, y como una pérdida de tiempo u onanismo mental inveterado, dicho así de rápido y mal.

Perdón por haberme extendido.

Pedro R. D. dijo...

En mi caso creo que prefiero, por ahora, mantener cierta distancia entre esos dos mundos. A veces me resulta incómodo pensar que mis conocidos leen o puedan leer alguna de las cosas que publico en el blog o que mis contactos de la bitácora lleguen a conocerme en persona.
Siento que decepcionaría a la gente que me aprecia y reforzaría en sus convicciones a aquellos a los que le parezco un gilipollas.
Total todo ganancias.

Por cierto, felicidades por estos cinco años y por el nuevo diseño.
Un cordial saludo.

Javi Brasil dijo...

Algunos simplemente preferimos escribir a hablar. Cuestión de gustos.

Y de incapacidades.