Barrio

23.7.10



Circunstancias profesionales me han devuelto al lugar de mi infancia y mi juventud. La regresión me ha hecho revivir sensaciones cercanas y usuales. Tomar el pulso de lo que no aprecié en toda su extensión cuando la sangre bullía de otra manera.

He comprobado el eco de los pasos cuando el caminar es lento por las calles tranquilas y el paseo tiene la épica de un viaje en el tiempo. La existencia de la vecindad humana, antes una asfixiante carga y ahora una cálida preocupación. El trato inmediato, el saludo cordial, la atención somera.

Y sobre todo he recuperado la medida para evaluar el mundo.



3 apostillas:

Juan Poz dijo...

Lo que has conseguido es un "punto de vista", algo dificilísimo de conseguir. "Dadme un punto de vista y moveré mi mundo...", podríamos parafrasear.

Javier Pascual dijo...

Qué bueno es, de vez en cuando volver a casa.

Donde estuvimos de niños, para el resto de la vida, será nuestra casa.

Joselu dijo...

Tengo la impresión de que mi próximo post será una recreación de este mismo sentimiento de acercamiento a un cierto paisaje de la niñez soñada.