Egotextualidad

1.7.09



¿Cuántas veces relee su obra un escritor?

9 apostillas:

V a v o dijo...

¿antes o despues de escribirla?

Sonia. dijo...

cuantas veces sea necesario.

3'14 dijo...

Escritora, escritora no me considero, pero sí escritora en el momento en el que escribo un texto, con lo que, al publicar una entrada releo varias veces el texto, y creo que, cuanto más profesional es uno, más son las veces que se detiene a releer su obra. Quizás porque creo que debe haber un trabajo elaborado para serlo, por lo que, las correcciones deben estar ahí, y la reescritura, una herramienta de perfeccionamiento.

Juan Poz dijo...

JRJ la releyó, toda, constantemente, y le sorprendió la muerte durante la relectura, por eso tan poco tiene que ver con él lo de Obras completas. Nunca, para él, lo eran, ninguna de las que escribió: siempre admitían una penúltima corrección.

franco dijo...

Psicoanalistas abstenerse.

María dijo...

Supongo, que los verdaderos y buenos escritores,
millones y millones de veces y como los pintores, nunca estarán satisfechos de su obra.

Yo como ni soy escritora, y además no tengo tiempo, los comentarios ni los miro... Tal cual, salen ahí van.. Luego pasa, lo que pasa...El resto de las cosas, un poco más, pero tampoco mucho, porque sino terminaría rompiéndolo todo.
Un fuerte abrazo.

Le Mosquito dijo...

Cientos, a veces, y por diversas razones:

-Respeto al lector/espectador, y cuando éste debe apoquinar unos euros sudados a priori.

-Ego puro y duro, toda vez que uno se siente satisfecho de lo escrito (ilusión que se desvanece más temprano que tarde, por fortuna).

-Siempre que el miserable del editor no gasta un duro en "negros" y/o correctores...

...y a veces, caso de muchos blogueors, nunca; que para eso se inventaron las prisas y la frescura; artes ambas de las que gozamos los sinvergüenzas.

Bien pensado... Me quedo con la respuesta de Vavo. !Ja ja ja!. Genial.

Le Mosquito dijo...

He vuelto para leerme. Me ha quedado precioso.

Mari Carmen dijo...

Las veces que haga falta para autoconvencerse de que aquello quedó bien. Que estaba bien escrito.