Las lumbres

25.6.19



En mi niñez no había hogueras, eran lumbres. Los críos encendíamos lumbres en cualquier descampado y las madres nos regañaban con un «ya vienes oliendo a gitano otra vez». Y el día de san Juan los chavales nos dedicábamos a buscar toda la leña y maderas que localizábamos para hacer una gran pira, y coronarla colocando un muñeco hecho de tela con figura de hombre. Esa noche tocaba quemar las barbas a san Juan porque lo decía la tradición, mientras las chispas levitaban iluminando de rojo el cielo negro y creaban figuras imaginarias. 
Los chiquillos jugábamos alrededor del fuego, atraídos por el ígneo magnetismo de las llamas, y desde la lejanía se divisaba el resplandor de las fogatas encendidas en otros barrios de la ciudad, entonces alumbrada pobremente con muy pocas luces. Y mientras se extinguían las ascuas se escuchaban historias populares y leyendas al rescoldo del fuego.



4 apostillas:

Albada Dos dijo...

Precioso recuerdo de un tiempo ido. Ahora las hogueras están tan civilizadas que pierden la magia de las lumbres de la infancia

Un abrazo y feliz día

Joselu dijo...

Me pregunto si el muñeco que quemabais no representarìa la efigie de un judío. Hay tradiciones en otros puntos de España en que esto era así.

francisco m. ortega dijo...

No sería de extrañar, aunque no lo puedo precisar, Joselu. En mi memoria solo queda ese recuerdo y aunque fuera así a los niños, supongo, igual no nos lo dirían. También es posible que al ser una trasmisión oral esta hubiera degenerado hasta desaparecer su intención inicial. Indagaré.

Manuela Fernández dijo...

Es bonito seguir las tradiciones (algunas), en cualquier caso tu recuerdo es mágico como la misma noche de San Juan.
SAludos.