Conversación con un nómada

1.6.16



—El número de vidas en un cuerpo envejecido es insoportable.
—Eso es porque hemos ido naciendo cada día, señor Nooteboom.
—Nunca podremos imaginarnos tanto futuro como pasado tenemos.
—No hay memoria para tanto olvido.
—El recuerdo es como un perro, que se echa donde le apetece.
—Los humanos nos echamos sobre aquello que muere.
—Me desperté con la ridícula sensación de que tal vez ya estaba muerto, pero en ese momento no pude determinar si ya estaba muerto de veras, si había estado muerto, o si por lo contrario no lo estaba. La muerte - había aprendido- no era nada, y si estabas muerto -esto también lo había aprendido- se paraban todas las consideraciones.
—Cuánta dificultad.
—Si se me preguntara qué es lo más difícil diría que la despedida de la mesura. No podemos prescindir de nada. La vida es para nosotros demasiado vacía, demasiado abierta; hemos inventado de todo para aferrarnos a ella: nombres, épocas, medidas, anécdotas.
—Vivir agarrarse al éter de la existencia.
—No creo en una vida después de la muerte, pero mi privilegio es imaginar lo que pudo haber sucedido.