En el dentista

5.4.11



—Siéntese y abra la boca.
—De acuerdo.
—¿Ha leído a Maquiavelo?
Parpadeé una vez en señal de asentimiento.
—Según su doctrina política quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
—(...)
—También dice que el vulgo se deja seducir siempre por la apariencia y el éxito.
—(...)
—O que la experiencia siempre ha demostrado que jamás suceden bien las cosas cuando dependen de muchos.
—(...)
—Maquiavelo afirma que la liberalidad se devora a sí misma, pues a fuerza de ejercerse se agota.
—(...)
—Y que los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.
—(...)
—Pero además los hombres rara vez tienen el valor suficiente para ser o extremadamente buenos o extremadamente malos.
—(...)
—Para mí que sus palabras tienen una cierta actualidad. Ya puede cerrar la boca.
—Gracias.

6 apostillas:

Malo Malísimo dijo...

De puta madre el empaste... ¿Qué le debo?

hEto dijo...

JAJAJA ...De verdad. De la buena y sin coñas : Eres, realmente, genial.

Pido, como no podía ser de otra forma, DISCULPAS de lo más sinceras, por mi gran estupidez.


...Y no me voy a justificar, porque justificación no hay.

Lamento, y me arrepiento, D. Francisco, de todo lo ocurrido, te doy mi palabra.


Gracias hasta el infinito y un minuto más, por la lección magistral de humanidad y sabiduría impartida.

En serio, no sé como agradecértelo.



Un saludo, respetuoso y conSentido, de este mongolo arrepentido,

H.

Joselu dijo...

¿Me das la dirección de ese filósofo-dentista? Una vez tuve uno cuya conversación me parecía jugosa, aderezada también con una memoria que me parecía prodigiosa. Me lo pasaba bien allí con los empastes y su charla (yo no podía hablar por razones obvias). Sin embargo, volví veinte años después y me decepcionó. Probablemente habían pasado por allí miles y miles de bocas y de historias. Para mi desconcierto no recordaba la mía. Sentí el paso del tiempo y el cansancio de hacer toda la vida lo mismo por sugerente que pueda parecer. Pero me dolió que no me recordara y que ya no hablara de temas que me interesaran. Ambos habíamos cambiado.

taio dijo...

genial

Ex-compi dijo...

Quizás por eso no vaya al dentista, en boca cerrada...., y cualquiera la tiene en el sillón del dentista.

Si, rotundamente sí, ofendemos al que amamos y no al que tememos..., ¿por qué será?.

Siempre cuando quiero ser mala, me viene a mi memoría la escena de Psicosis, cuando Norma descorre la bañera y Marion sólo le da tiempo a gritar y desgarrar la cortina bajo un agua a chocolatada.

Por eso tal vez no quiera ser santa ni que me canonicen..., ni incorrupta... ni na de ná. Yo sólo quiero ser mala, mala de la muerte.

Andoni dijo...

Muy interesante tu dentista; el mío suele dedicarse a silbar. Cuando silba "el puente sobre el rio Kwai", o "Ay Carmela", la cosa no va tan mal; sin embargo, el último día que fui me silbó "La ramona", version King África, y eso sí que fue casposo.