Desvencijado

9.5.20



Conocí a un joven poeta que fue a París donde se deslumbró con la luz macilenta de sus calles y el bullicioso reposo de sus muertos, que pisó el mismo adoquinado por donde anduvieron aquellos nombres propios que nombraron sus señas de identidad caligráfica y la llovizna rítmica de sus sueños, entre itinerarios recorridos por la amistad. Hoy cansado de tiempo ni es joven ni se sabe poeta, ya sombra en un camino polvoriento de mirada ensordecida.



1 apostillas:

Juan Poz dijo...

En el arte como en la vida, son las muchas y duras horas de trabajo inacabable las que determinan una biografía.