Cinco sentidos

21.5.18



Cada noche antes de dormir me saludo preguntándome ¿cómo fue todo hoy? No me respondo porque de sobra sé lo afortunado de estar vivo: tocar otras manos, impregnarme de aromas, escuchar el tumultuoso mundo, mirar la inmediatez, gustar de los besos y de la comida. 

Como no sé rezar, no imploro y, simplemente, pienso si en mi corazón cohabita la dicha en esta pequeña vida mía.

2 apostillas:

Juan Pérez dijo...

Si la pregunta es esa, entonces no vives dominado por el mal de nuestro tiempo: la ansiedad. Muchos lo que suelen peguntarse es cómo les irá todo mañana...

Beauséant dijo...

Lo raro es estar vivo... y una vez asumido eso, no olvidarse de vivir.