𝙉𝙤𝙣 𝙨𝙚𝙧𝙫𝙞𝙖𝙢

18.2.20



Según Jorge Larrosa, «la literatura no reconoce ninguna ley, ninguna norma, ningún valor. La literatura, como lo demoníaco, sólo se define negativamente, pronunciando una y otra vez su non serviam. Tratando, desde luego, de la condición humana, y de la acción humana, ofrece tanto lo hermoso como lo monstruoso, tanto lo justo como lo injusto, tanto lo virtuoso como lo perverso. Y no se somete, al menos en principio, a ninguna servidumbre. Ni siquiera moral. La experiencia de la literatura es extraña a la moral, escapa a la moral, y no se somete, sin violencia, a su soberanía». Este es un ejercicio de libertad y de libertarios que escogen autogestionar su escritura en campos de la palabra, escrutando en el pozo de las vacilaciones, escudriñando en los campos de la imaginación y en la alfarería del pensamiento. Qué más amoral que importunar ciertos tratados del género con la insubordinación literaria.



3 apostillas:

Juan Poz dijo...

Y ahora penemos en la reescritura políticamente correcta de los cuentos infantiles tradicionales para ver lo monstruoso de semejante perversion..., un capitulo de horror de ese mismo género...

Albada Dos dijo...

Estoy de acuerdo con la cita, no conoce rejas, ni normas.

Un abrazo

Carmen Troncoso Baeza dijo...

Me encanta este ponerle el punto a las ies, un saludo desde Chile!!