Estadística infausta

16.2.17



Hoy me entero que ha muerto atropellada una persona a la que admiré de niño por su belleza y de adulto por sus dotes pedagógicas.

Su fallecimiento fue dibujado por el dedo errático del azar. No quiso cruzar un semáforo cuando no le correspondía, mientras su acompañante sí. Esperó para hacer un uso correcto de las normas y sólo pasó cuando correspondía a los peatones. Un conductor no respetó la parada para vehículos y la arrolló.

Ningún cumplimiento de las reglas nos libra del rudo infortunio.