Primera lección

5.4.21



Cientos de jóvenes adolescentes cruzan cada mañana una barriada marginal para asistir a clase, un lugar donde conviven en perfecta armonía la pobreza, la drogadicción, la delincuencia y la marginalidad. Pasan como inmunes a esa realidad que ven pero no les afecta antes de entrar al centro escolar. Si fuera profesor les haría mirar en silencio cinco minutos, cada mañana, hacia ese mundo que no entienden.



3 apostillas:

José A. García dijo...

Mirar no siempre es suficiente.

Saludos,

J.

Joselu dijo...

No tengo nada, pero que nada, claro que ese mundo de la barriada marginal no les afecte o que sean inmunes a él. Habrías de conocer sus vidas por dentro como profesor o tutor y entonces te darías cuenta de muchas cosas.

Juan Poz dijo...

Por un momento he leído teniendo como antecedente del lugar a la escuela y se me han ido poniendo los ojos como girasoles...