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Autoconciencia

7.12.19



Para Stanisław Lem «la primera obligación de la inteligencia es desconfiar de ella misma». Es por ello que la duda debe acudir a nosotros siempre que necesitemos un método para deconstruir la realidad.



Ideas planeadoras

10.9.13



—Ahora que vuelan esos pájaros, señor Stanisław, y parecen liberarse de la gravedad me pregunto si librarse de un holocausto extermina cualquier atisbo de fe.
—La fe es, al mismo tiempo, absolutamente necesaria y completamente imposible.
—¿La fe es, entonces, una filigrana del pensamiento?
—Por razones morales soy un ateo, por razones morales. Usted le reconoce a un creador su creación y preparar el mundo para ello, yo prefiero no seguir ese camino creado por alguien que cree que otro lo creó.
—De todos modos no deja de ser angustiosa esa tortura infringida.
—Para torturar a un hombre tienes que conocer sus placeres.
—También doblegar su voluntad.
—El que puede gobernar su voluntad es mil veces más afortunado que si pudiese gobernar al mundo.
—Un mundo sin remedio.
—Si el hombre tuviera más sentido del humor, las cosas podrían haber resultado diferentes.
—O tuviera otra mirada sobre el mundo como la que tienen los niños.
—Todo es explicable en los términos de la conducta de un niño pequeño.
—A pesar de ello parece que no se aprende nada de lo esencial de vivir.
—Un hombre que durante toda una semana no hizo más que golpearse la cabeza, tiene pocos motivos para estar orgulloso.
—Si embargo las ideas para mejorarlo están ahí.
—Las ideas, como las pulgas, saltan de un hombre a otro. Pero no pican a todo el mundo.
—Al menos nos quedan algunos sueños por cumplir.
—Un sueño sólo puede triunfar sobre la realidad si se le da la oportunidad.
—Quedan menos oportunidades cuando se avecina el ocaso.
―No habría sido posible volar si antes no se hubiera soñado con el vuelo.
—Será que el ser humano tiene las alas rotas o está harto de volar.
—La vida termina, pero no el amor.