Partículas
2.6.25
A pesar de todo y ante todo, bajo toda sospecha y sobre toda duda. Con obstinación, con trabajo, con paciencia, con insistencia y sin extenuación. En lo oscuro de la soledad, en la plenitud del lenguaje, en la sencillez de las manos, en la desnudez del pensamiento. Donde se acaba y se vuelve a empezar, donde nunca se deja de aprender, donde se pone el alma, donde se pierde el tiempo. Entre líneas sosegadas, tras el silencio, sobre lo que no se encuentra y sobre lo que se arriesga. Contra el desaliento y la vacilación, durante la exasperación y el regocijo, mediante el sentimiento de abandono, para lamerse las heridas, para desentrañarse en el espejo de la vida, so pretexto de cambiarlo todo. Por lo vivido, por lo soñado, por lo anhelado, por lo sentido, versus la desolación y el desfallecimiento, vía de la dicha. Según se aligera la letra, hacia la luz y hacia el sueño, hacia lo incomprensible. Marginalmente. Desde siempre y hasta nunca jamás. Así se escribe. Así escribo.
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Y si la IA escribe por una para otro: "Escribimos para recordar, para imaginar, para sentir y para conectar. A veces escribimos para ordenar pensamientos en el caos, otras para capturar momentos que el tiempo amenaza con borrar. Escribir nos permite explorar mundos que no existen fuera de nuestra mente y comunicar ideas que, si solo permanecieran en nuestro interior, jamás cambiarían el mundo. También escribimos por necesidad: para informar, para trabajar, para aprender. Pero incluso en lo práctico, la escritura es una forma de expresar identidad, de dejar una huella, de dar forma a lo que somos o queremos ser".
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