Cincuenta céntimos

12.4.18



Los días son ásperos entre la gente con la que me cruzo, apenas miradas, por supuesto ningún saludo y menos aún una sonrisa. Sin embargo, son gestos necesarios que esponjan el ánimo y elevan la condición humana. 

En el recodo de una calle, por donde paso a diario, una persona sin hogar me mira a los ojos, me sonríe y me desea que tenga un buen día. En el suelo, junto a un cuenco con monedas, un cartel advierte: ’50 céntimos’. 

Es un aprecio regalado.



1 apostillas:

Mento dijo...

Pues sí.
Hoy me voy con una sonrisa de tu espacio. Y gratis del todo. Mira que cincuenta céntimos más bien invertidos en sonrisa.