Fronteras

20.8.09



Internet supone un nuevo confín en la evolución humana y ese valor hace que, para algunos, deba ser reconocido como un derecho fundamental comparable a la libertad de expresión. Los blogs forman parte de ese límite del sistema y su creatividad y autonomía los categorizan como sugestivos. Lo interesante será saber cuánto tiempo aguantarán en esa frontera antes de ser engullidos.

6 apostillas:

Who dijo...

Totalmente de acuerdo, no sé si éste es el último reducto de libertad tutelada que nos queda, pero mientras tanto seamos lo suficientemente conscientes de nuestra capacidad para intentar cambiar las adormecidas y envenenadas conciencias del mundo actual.
Te sigo desde hoy, saludos, Who.

Le Mosquito dijo...

Pienso que fuimos engullidos desde el mismo momento que aceptamos el regalo envenenado.

María dijo...

Yo, también pienso,
que primero nos engullen a nosotros los blogs.
Y nos engullen, por la libertad que se respira en la blogosfera...
¿Se terminará el oxígeno globosférico?
¡¡Ojalá no!!

Un beso.

manly dijo...

Lo cierto es que algo habrá que hacer para impedir que mediante un blog se pueda suplantar personalidades, se pueda difamar impunemente, se pueda plagiar la obra de otro...

PurpleSnake dijo...

cierto mosquito... seguir pensando para nosotros que cuánto falta para que nos engullan, es como si al cabo de 2 años un preso en la cárcel, se pregunta el porqué de su ingreso y si hizo lo moralmente correcto....

los blogs ya forman parte de un tipo de expresión, sólo que algunos pretenden ser leídos y entendidos, otros reconocidos, otros populares, otros famosos, y otros tan sólo lectores.

En esto último reside la diferencia del uso que cada uno le demos, y es lo que nos diferencia a cada uno del resto.

TengoEstudios,PerodeLetras dijo...

Al final todo acaba en papel si realmente llama la atención: hasta lo que fue diseñado para quedar flotando en el ciberespacio.
De todas formas, habrá que inventar otra palabra para nombrar la actividad de los blogs, que no sea literatura o periodismo.