La máquina para leer los pensamientos

13.7.16



—Señor Maurois, qué es la vida para usted.
—La vida es un juego del que nadie puede retirarse, llevándose las ganancias.
—¿Y la felicidad?
—¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
—¿Ese es su secreto?
—El secreto de mi felicidad es tratar las catástrofes como molestias y no las molestias como catástrofes.
—Y estar rodeado de gente que le quiera.
—Sin una familia, el hombre, sólo en el mundo, tiembla de frío.
—De ahí la esencia del amor.
—El ser más insignificante puede ser amado, si sabe organizar la incertidumbre.
—También la autorrealización. 
—El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse.
—No todos son capaces de alcanzar esa premisa.
—A veces, ante la mala manera de ser de los otros, uno se siente orgulloso de ser uno mismo y no otro.
—¿Puede valer la sinceridad?
—Ser sinceros no es decir todo lo que pensamos, sino no decir nunca lo contrario de lo que pensamos.
—Entonces ¿la verdad?
—Sólo hay una verdad absoluta, que esta verdad es relativa.