Paseo por el jardín de las quimeras

20.1.16



—En todas las épocas hay personas que no piensan como los demás. Es decir, que no piensan como los que no piensan.
—Pensamiento distraído, diría yo.
—Exageráis la hipocresía de los hombres. La mayoría piensa demasiado poco para permitirse el lujo de poder pensar doble.
—Son hijos de los tiempos, señora Marguerite Yourcenar.
—Escucha con la cabeza, pero deja hablar al corazón.
—No siempre es así.
—Era demasiado joven para sospechar que la existencia no está hecha de súbitos impulsos y de obstinada constancia, sino de compromisos y de olvidos.
—Hablamos de sentimientos.
—Existe entre nosotros algo mejor que un amor: una complicidad.
—Confabulados con la existencia.
—No vemos dos veces el mismo cerezo ni la misma luna sobre la que se recorta un pino. Todo momento es el último porque es único. Para el viajero, esa percepción se agudiza debido a la ausencia de rutinas engañosamente tranquilizadoras, propias del sedentario, que nos hacen creer que la existencia va a seguir siendo como es por algún tiempo.



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