Breves

23.7.15



Decía Augusto Monterroso que «lo cierto es que el escritor de brevedades nada anhela más en el mundo que escribir interminablemente largos textos, largos textos en que la imaginación no tenga que trabajar, en que hechos, cosas, animales y hombres se crucen, se busquen o se huyan, vivan, convivan, se amen o derramen libremente su sangre sin sujeción al punto y coma, al punto. A este punto que me ha sido impuesto por algo más fuerte que yo, que respeto y que odio». Quienes andamos todo el día sobando la palabra escrita sabemos que, cada línea de brevedad, esconde el deseo de una gran novela, de una interminable disertación, de un monólogo infinito.



1 apostillas:

Víctor L. Briones Antón dijo...

Y se está tan bien en esa certeza, en esa realidad por existir que se expande y contrae según el día y que nos pone en nuestro sitio que es la pequeñez.

Un saludo.