El pretendiente

18.6.23



Cada atardecer el parque de La Lealtad se poblaba de mujeres solteras que paseaban sus perros. Enamorado, las miraba con el frustrado deseo de convertirme en can.




2 apostillas:

María dijo...

Pobrecito! cómo puede alguien sentirse tan solo para desear ser perro : )

Un beso!

José A. García dijo...

Perro que ladra no muerde, pero ¿y si ni siquiera se es un perro?

Saludos,
J.