Avances de la humanidad

6.4.05

Lejos de tener que lograr el sustento diario para sobrevivir –asegurado hasta el último caso por la beneficencia social-, los habitantes del mundo rico vivimos en la opulencia y la seguridad. De ahí que proliferen el infarto y la depresión, enfermedades impropias de quienes pasan hambre.

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