La canción del verano

30.4.06

Cada año nos castigan con una especie de himno oficial del verano. En esta ocasión me temo que la cosa va de música agropecuaria. Anda por ahí un chaval, de nombre artístico Koala, empeñado en que todos sepamos que se va a hacer un corral (‘Opá yo viacé un corral’).

La canción, con música muy pegadiza, recuerda a Fernando Esteso (‘Bellotero pop’, ‘La Ramona’, ‘El Zurriagazo’), a La charanga del tío Honorio y a tanto otros que han intentado ridiculizar al paleto rústico, bestia y analfabeto, un recurso muy manido y casi ofensivo.

Como antídoto contra esta horterada de canción, si me lo permiten, sugiero escuchar a Ludovico Einaudi, pero cada cual puede buscar su alternativa.

Estresados

29.4.06


José Ignacio es psicólogo. Ayer de mañana me lo crucé todo azorado por la calle.
― ¿Dónde vas con tanta prisa?
― Me ha quitado el coche la grúa, porque salí tarde de casa, tras discutir con mi mujer mientras comíamos por una noticia que ponían en la televisión sobre la relación con los hijos, ya que me reprochaba que trabajo demasiado y no tengo tiempo para la familia, pero es que con lo que gano en el gabinete no me llega para pagar tantas letras. Y además tengo que pasarme por el club de tenis, donde juegan mis hijos, porque como sabes soy el delegado del equipo y este fin de semana hay campeonato. De camino hablaré con mi abogado por el tema de la herencia familiar que ya sabes los líos que tengo con mi hermano.
― Sí que estás atareado ― le digo ―.
― Disculpa pero tengo que irme. Llego tarde a impartir un curso sobre ‘¿Cómo vivir el estrés?’
Mientras lo veo alejarse pienso que es el mejor de los ejemplos para los que van a recibir el curso.

Cronofobia

28.4.06


La actriz Salma Hayek me regala un titular en la lectura del periódico. Dice que ni se ve ni se siente como una mujer de 40 años, a pesar de que los tiene.
Me pregunto entonces si tener esa edad es un delito y cómo se sentirán muchas mujeres, también hombres, con esa edad, después de ver que alguien se avergüenza de lo que tiene.
Envejecer es un privilegio y más si se hace con dignidad. Renunciar a lo que se es, una necedad.

Egómetro

27.4.06


―Eres una egoísta ―dijo él―.
―Pienso que quien acusa a otra persona de egoísmo es porque tiene un yo tan grande que le molesta el de los demás ―contestó ella―.
―Yo no soy tan egoísta como tú.
―¿No? ¿Cómo saberlo? ¿O acaso hay un instrumento que mida el egoísmo?

Agujeros de gusano

26.4.06


Un agujero de gusano es una singularidad espacio-temporal por la que, en teoría, se puede viajar a un universo diferente al nuestro.
A veces, la vida nos traga por uno de esos agujeros y nos transporta a una región alejada en el tiempo. Es como reconstruir una emoción distante que vuelve a nosotros por un momento.
Es lo que me ha ocurrido esta mañana cuando, rodeado de estudiantes de secundaria, asistí a un concierto de jóvenes en el mismo instituto donde fui un adolescente.

¿Libros tóxicos?

25.4.06



La escritora Ayes Tortosa comparó, en su discurso de apertura de una Feria del Libro, a los bibliotecarios y a los libreros con los curanderos y después apeló a la retirada de los libros tóxicos: «Con la Literatura ocurre igual que con la Medicina. Si el paciente toma un fármaco equivocado puede empeorar o incluso morir. Y es que lo mismo que el Ministerio de Sanidad retira, de vez en cuando, medicamentos que son perjudiciales para la salud, se deberían de revisar todos aquellos libros tóxicos, plagiados, perdón intertextualizados, clónicos, incoloros, inodoros, insípidos, que sólo sirven para enredar. ¿Cuántos lectores, sobre todo jóvenes, no habrán muerto a causa de un libro tóxico?» Perplejo, tras escuchar este discurso, me pregunto quién es aquí el juez supremo del bien y del mal. Por fortuna esta escritora no debe leer en las bitácoras, sino a la mayoría de blogueros nos hubiera retirado el Ministerio de la Buena Lectura. Por tóxicos y corrosivos. Siempre recuerdo, en estos casos, la sentencia de Plinio el Joven: «No hay libro por malo que sea, que no tenga algo bueno».



Oficio ingrato

24.4.06



Ningún escritor debería estar complacido con su obra. La insatisfacción es un mecanismo que mantiene en tensión la escritura y la hace avanzar hasta su implosión. Quien se vea colmado con su obra escrita nunca entenderá el corolario de la creación literaria.



Herederos

23.4.06

Entre los seres humanos existen actitudes análogas a las empleadas por las prácticas de vida animal. La diferencia es que mientras los animales lo hacen para sobrevivir según el instinto de su especie, los humanos actúan con el único interés de no tener que dar golpe.

Un ejemplo claro de ese «modus vivendi» es el grupo al que pertenecen las sanguijuelas, vampiros, mosquitos y otros parásitos chupadores de sangre. Práctica que copian con exactitud los herederos de los artistas.

Viene esto al caso, entre otros litigios, porque a los legatarios de Miró no les gustó que Google homenajeará en su 113 aniversario al pintor. Bien está que un artista legue a sus hijos sus derechos ¿10, 20, 30 años?, pero que yo sepa si te despiden de un trabajo como mucho te dan dos años de paro.

Así que nada, las producciones culturales al patrimonio de la humanidad y los primos, nietos, cuñados, sobrinos y demás patulea, a ganarse el pan con el sudor de la frente como el resto de ciudadanos.

El día que salí del ciberespacio

22.4.06


Un buen día se me ocurrió salir de este espacio virtual y acudir a unas jornadas de blogueros o bloguistas, bitacoreos o bitacoristas. Un encuentro de este tipo es como encerrar a un grupo de ratones dentro de una quesera.
Aparte de estar de acuerdo con muchas opiniones y no tanto con otras –siempre hay que mantener un pensamiento crítico-, hubo algo que me llamó la atención agradablemente: la necesidad de ponerle rostro y voz a aquello que es sólo una bitácora en la blogosfera, una ‘web’ en cualquier sitio.
Pero son las ganas de conectarse, de una forma tangible, con el aspecto real de los otros, el que más motiva.
Ese hecho relacional es el que más nos humaniza.

Verbo auxiliar

21.4.06


Mi amigo Javier dice que las mujeres no conjugan el verbo querer sin un verbo auxiliar. En su caso afirma que se trata del verbo cambiar. Al principio sólo dicen te quiero pero con el tiempo entienden que necesitas unas reformas y añaden el auxiliar.

Laconismo

20.4.06




Un día, no hace mucho, un lector de esta bitácora me preguntó por qué mis comentarios eran tan cortos y me sugirió que desarrollara más algunas de las ideas anotadas. Le dije que, aunque breves, me parecía poco considerado robarles tanto tiempo a los lectores.



Prejuicios

19.4.06




Felipe, decorador y artista, clasifica a la personas por su gusto estético. Más en concreto por su forma de vestir. Un detalle lo saca de quicio: todos los que llevan calcetines blancos son unos horteras.
No me había fijado, pero me parece que hoy me puse un par de calcetines descoloridos.



Homo erectus

18.4.06


Las primeras erecciones del hombre se dan en el último trimestre del embarazo cuando aun es un feto. El hombre tiene un promedio de 11 erecciones durante el día y unas 9 durante la noche. Un hombre eyacula aproximadamente 12.000 veces en su vida, unas 4.000 de estas lo serán por masturbación.
Si a ello unimos que el macho, aparentemente, prefiere la poliginia que le da mayor capacidad de extender su semilla, podremos acercarnos a una hipótesis sobre la naturaleza sexual masculina.

¿Un nuevo género literario?

17.4.06




La escritura de bitácoras, ‘blogs’ o diarios en Internet ¿es un nuevo género literario? No sé lo que es, pero quizás sí lo que no es. En este soporte la escritura no es un texto periodístico al uso, ni se ajusta a las reglas que mantiene la narrativa. No es un género poético, como tampoco lo es autobiográfico ni se trata de la redacción de un diario. No pertenece al género epistolar ni al ensayístico ni a la crítica. No es didáctica, no es oratoria ni es teatral ni cinematográfico.
Sin embargo sin ser, en puridad, ninguna de estas formas de escritura, sí que contiene características de cada una de ellas.
La evolución de las llamadas nuevas tecnologías ha hecho posible una nueva forma de escritura. No faltará quien la bautice.



Aldea local

16.4.06




Globalizados, ‘googletizados’, virtualizados… Tras una llamada telefónica de una amiga en la que cariñosamente me amonesta por no salir de la ciudad donde vivo, me paro a pensar en ese hecho. Es curioso como, sin moverme de un lugar geográfico, no tengo la sensación de ahogo de quien vive en un patio de vecinos. Cada vez me siento más incómodo con los condicionantes sociales de mi entorno y más conectado con el resto del mundo.



Avance

15.4.06




El mundo nos forma, nos reforma y nos transforma, o como dejó escrito César Vallejo: «No hay dios ni hijo de dios, sin desarrollo».



Obstinados

14.4.06




Samuel Beckett rechazó en 1969 el Premio Nobel de Literatura. Nada más enterarse dijo: «¡Dios mío, qué desastre!». Defensor de su intimidad, mantuvo a distancia los cenáculos literarios y los circuitos editoriales. Pesimista y subversivo, Beckett se alejó del mundanal ruido. A partir de hoy jueves numerosos actos recordarán el centenario de su nacimiento algo que, a buen seguro, no le hubiera hecho mucha gracia. Algunos seres humanos incapaces de sacar conclusiones de las enseñanzas del escritor, se obstinan en repetir errores.



Naturaleza humana

13.4.06




Vivimos en un mar de contradicciones entre aquello que pensamos realizar y eso otro que llegamos a ejecutar; en la vacilación del deseo y la realidad. Y es esa paradoja humana la que nos dibuja verdaderamente.



Física elemental

12.4.06




La velocidad es igual al espacio partido por el tiempo. La misma velocidad a la que se consumen mis comentarios (‘post’) en el espacio de esta bitácora entre el tiempo de cada día.



Amantes

11.4.06




En general, las mujeres son mejores amantes que los hombres. Ejercitan más la paciencia y la perseverancia. Y como buenas amantes tanta dedicación las inclina, en algunas ocasiones, hacia los celos de cualquier cosa que pueda restarle atención al objeto amado. François de la Rochefoucauld escribió: «En cierto modo los celos son algo justo y razonable, puesto que tienden a conservar un bien que nos pertenece o que creemos que nos pertenece, mientras que la envidia es un furor que no puede tolerar el bien de los demás». En la cara opuesta están quienes exprimen la esencia del amado hasta volatilizar su condición.