Chwila

30.6.05

Si la vida es una suma de instantes, un instante es, tal vez, la suma de muchas vidas.

Realidad virtual

25.6.05



Entré a aquel bar para tomarme algo fresco. Me atendió un camarero con acento cortés y de mediana edad, calvo. Cogí mi consumición y me senté en una mesa. Eché una mirada en derredor del establecimiento y vi a un hombre enjuto que echaba monedas en una tragaperras sin parar. Junto a él una mujer sobre maquillada y con la ropa pegada al cuerpo que dibujaba un perfil de bultos irregulares, rodeándole con el brazo. Al fondo en una mesa cuatro hombres miraban distraídos un partido de fútbol en el televisor, dos con poco pelo, otros dos barrigones, uno de ellos carraspeaba de vez en cuando y a otro le costaba masticar porque no tenía dientes. También había dos parejas entretenidas en sus juegos eróticos, pero que no eran adolescentes, una de las mujeres con la ropa tan pegada que dejaba adivinar los kilos que le sobraban. Más allá dos compadres, uno de inmenso cuerpo y otro diminuto, cargados de alcohol. Otros que entraban y salían con rostros poco afortunados que alguno reconocía en decir: “anda que eres más feo que yo”. Y estaba yo que no era muy diferente a todos ellos.

De repente el volumen de televisor aumentó y llamó mi atención sobre el ruido de fondo que había en el bar. Comenzaba un intermedio publicitario. Me fijé y sólo vi gente joven, inmaculada, dermoestéticamente perfeccionados por la genética y los tratamientos antiarrugas. Gente que parecía feliz, casi perfecta en sus deseos y en sus realidades.

Entonces me pregunté que si la gente es así realmente, los que estábamos en aquel bar no existíamos. Éramos virtuales.

La llamada maternal

16.6.05



A Rosi

En la isla Socorro hay una variedad de pájaros cuyas hembras, con su insistente piar, reclaman a sus polluelos para que no se extravíen. En Andalucía –cito ese lugar porque es donde lo he vivido- y quizás también en otros lugares, las madres suelen llamar a sus hijos con una voz aguda y clara, cuyo tono es identificado rápidamente por su vástago. Es una seña de identidad que enlaza con lo ancestral del ser humano, un fenómeno que ahora queda circunscrito a los pueblos o las barriadas porque el ruido de fondo de la ciudad tapa todos los sonidos que eran identificatorios. Una práctica que me evocan aquellos versos de César Vallejo:


Y nos levantaremos cuando se nos dé
la gana, aunque mamá toda claror
nos despierte con cantora
y linda cólera materna.

La cantinela de la madre es la llamada de la especie, pero también puede que sea un vestigio del canto de las sirenas.

Escritores

15.6.05



Una buena obra literaria siempre superará la figura de quien la escribió y la dejará en un segundo plano. En cambio, una creación mediocre se verá ensombrecida por el ego de su autor cuyo nombre tapará las letras del título.

Al filo de la cama

14.6.05



Las personas que tienen por costumbre dormir solas no saben el tesoro que poseen. En su descargo argumentan que, en esa práctica, echan de menos al alguien a quien poder abrazar las largas noches de inverno, un otro con quien charlar las cortas y calurosas noches de verano. Quieren, en definitiva, compartir los pensamientos del día y los sueños de una vida mejor y no estar solos en ese viaje que es el sueño nocturno.
Está claro que hablan desde la inexperiencia sobre un hecho que resulta trascendente en la vida marital. La cama, una vez decides compartirla, se convierte en un mapamundi geopolítico y estratégico. Para empezar debes elegir una parte de ella que será como si te condenaran a cadena perpetua, porque ya nunca podrás regresar al otro lado. Para seguir tendrás que ser de izquierdas o de derechas (en la cama), porque no hay punto intermedio. Podrás mirar la otra mesilla de noche, pero ya no te pertenecerá y hasta la lamparilla con nostalgia, pero ese interruptor no lo tocarás jamás de no ser que se rompa y tengas que acudir, no como usuario, sino como chapuzas doméstico. Es como si vivieras en España y te acordaras de China.
Una vez te acomodas en la mitad del uso del colchón, lo peor está por llegar al sucederse una serie de litigios y calamidades que nunca habías previsto. El primero es el uso y abuso de la almohada que puede derivar en una tortícolis crónica o síndrome del pescuezo torcido, al que le esperan mañanas de masaje y Reflex. El segundo los avatares es la llamada batalla por las sábanas, una guerra de tirones en la seminconsciencia del sueño que, las más de las veces, acaba en trágica destapada, por no mencionar el tinglado que produce cuando a las sábanas añades la ropa de invierno (colcha, cobertor, edredón, etcétera), o cuando notas que tus pies están fríos y tu cabeza caliente. El tercero es cuando el enemigo avanza hasta sitiarte al mismo filo del precipicio (hay quien llega a caer al vacío). Entonces recuerdas con nostalgia como tu cama te recordaba a las grandes praderas donde solías retozar largas horas, buenos sueños.

Clones

13.6.05

No quiero ser ejemplo de nada ni serlo para nadie y así evitar que se repliquen mis errores.

En la cola del pan

12.6.05

 
Seis hermosos ejemplares de toros miuras fueron asesinados ayer en la plaza de las Ventas, sin que se hayan producido detenidos hasta el momento. Los animales murieron desangrados después de ser maltratados, pinchados, mareados y finalmente matados con un estoque, a manos de unos individuos que lucían brillantes y coloristas trajes ajustados mientras una multitud los ovacionaba.

***

Una regulación isabelina de principios del siglo XIX prohibía a los maridos pegar a sus mujeres a partir de las diez de la noche para no molestar a sus vecinos.

***

Un hombre habla de la relajación del yoga mientras otro entra en un portal cubierto con una boina y cargado con dos bolsas llenas de pan.

Augures

11.6.05



De niño me aficioné a las películas de ciencia-ficción, supongo que porque estimulaban mi imaginación y mi deseo inconsciente de evadirme de la realidad. Seguí mirando esos filmes durante mucho tiempo pensando que podría atisbar como sería el futuro en este planeta. Más allá del horizonte del año 2000, todas las películas narraban guerras nucleares, invasiones de extraterrestres, cotidianos robots y realidades idílicas. Lo curioso es que ninguno de ellos hablaba de Internet.

País de ruido


Según la Organización Mundial de la Salud ruido es «todo aquel sonido no deseado». El ruido provoca importantes desequilibrios sobre la salud como estrés, irritación y ansiedad. Sube la tensión arterial y el colesterol y lesiona seriamente el corazón. Igualmente estimula los padecimientos estomacales y las afecciones síquicas.

130 decibelios. Avión sobre la ciudad
125 decibelios. Cohetes
122 decibelios. Feria
120 decibelios. Taladradora
115 decibelios. Motocicletas sin silenciador
110 decibelios. Interior de discoteca
100 decibelios. Claxon de autobús
90 decibelios. Metro dentro del túnel
85 decibelios. Tráfico rodado
83 decibelios. Publicidad en televisión
80 decibelios. Un paseo por la Vía Laietana
77 decibelios. Botellón
75 decibelios. Discusiones
73 decibelios. Madres llamando a sus hijos en Andalucía
70 decibelios. Bares
60 decibelios. Ambiente de oficina
50 decibelios. Conversación normal
40 decibelios. Zonas residenciales
30 decibelios. Tic-tac del reloj
20 decibelios. Rumor de hojas de árboles
10 decibelios. Pájaros trinando
1 decibelios. Un beso en las mejillas

Libro de instrucciones

10.6.05


Con un pan debajo del brazo no, pero con documento explicativo si deberíamos venir al mundo para saber qué hacer. Un manual de instrucciones donde se revelara que somos caducables y, un día, mejor tarde que pronto, igual que hemos venido, nos deberemos ir por mucho que nos guste haber vivido; que no seremos siempre niños; que amar también conlleva dolor aparejado. En fin, al menos un manual de uso para que el viaje de la vida no sea muy confuso.

Cuidados

9.6.05


La publicidad nos alimenta cada día la idea de que tengamos un cuerpo joven y en forma, con ejercicio físico y una buena nutrición. En cambio, nada habla de tener una mente igualmente jovial y entrenada. Al final seremos unos perfectos cascarones vacíos.

Fatalidad

8.6.05


Yo era un hombre que vivía en el mundo real. Ahora soy un ser que vivo en este blog y no tengo remedio.

Eternidad

7.6.05


Mientras uno está vivo es inmortal. Una vez te mueres, ya no.

Sonidos

6.6.05


El sonido del hambre en las tripas alcanza los diez decibelios. Si pudiéramos sumar el ruido de los miles de millones de pobres para que sonaran al unísono, nos desvelarían de nuestra plácida siesta con un buen susto.

Ferias librescas

5.6.05


Es miserable y truculento enmascarar los intereses de las editoriales con campañas de fomento a la lectura. Por favor que no nos engañen más: si no vendieran libros no estarían preocupados en que nadie leyera. Que los libros sean patrimonio de la humanidad y los escritores se ganen la vida en el curro como todo el mundo. Ya está bien del proteccionismo cultural burgués mantenido durante siglos. Con los libros debe pasar como con la música donde Internet va a acabar con los intermediarios (¿para qué las malditas discográficas llenas de ejecutivos con grandes sueldos y los músicos renqueantes de las sociedad de autores? –se sugiere echar un vistazo a la lista de cadáveres, como por ejemplo: Miguel Ríos. Un, dos, tres, responda otra vez-).

Vida útil

4.6.05


Los motores y las maquinarias tienen una vida útil con una duración determinada. A veces me pregunto qué cantidad de vida útil tengo yo, después de almacenados todos los procesos que se dan en la existencia.

Leyenda oriental

3.6.05


Cuenta una leyenda oriental que, cierto día, se cerraron las puertas del Paraíso y que todas las oraciones de los fieles no lograron hacerlas abrir para que pudieran entrar las almas que trasmigraban de este mundo. La preocupación y los rezos fueron en aumento, igual que las almas de los difuntos que, desorientados, bajaban de nuevo al mundo con la importante crecida de almas en pena. Llegado un momento tal, el punto crítico del fluido inmaterial de almas, superó en mucho al de cuerpos materiales y colapsó la vida. Desde entonces La Tierra está habitada por fantasmas.

Faltas de ortografía

2.6.05


Me he puesto a mirar la hierba
y no he visto si crece con uve o con be.
He abierto mi mano al cielo
para ver si la lluvia la mojaba
con uve o con be.
Me ha dado el viento en la cara
y no he sentido si llevaba
una uve o una be.
La hierva, la llubia o el biento
son a pesar de las faltas ortográficas
y por eso las entiendo,
las de respeto no.

Erosión

1.6.05


Somos seres erosionados. Nos desgasta el sol, el agua, el aire y hasta nuestras propias células se oxidan. ¿Cómo no nos va a gastar el amor?