El bebé lloró toda la noche de hambre y murió al amanecer. A Munashe, una joven mujer zimbabuensa, el llanto se le quedó dentro y enloqueció.
Espíritu maligno
6.3.11
El bebé lloró toda la noche de hambre y murió al amanecer. A Munashe, una joven mujer zimbabuensa, el llanto se le quedó dentro y enloqueció.
Etiquetas: cuentos diminutos
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5 apostillas:
Cómo no. Hasta a mí se me ha quedado dentro ese llanto...
Triste situación, hambre y lagrimas al parecer son un triste camino a la locura.
Espero no vivir esa experiencia, tanta gente todos los días le pasa lo mismo, pero siempre por el mismo roaliyo África...
Cuando lo doy de comer a mis niños me acuerdo de aquellos que no tienen, pienso en ese llanto del que hablas y me parece lo más desgarrador que puedo vivir, aunque el grito de la madre al amanecer también lo tengo dentro.
mafalda
Duro pero tristemente real...
Un abrazo.
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