La madre, toda amor, le gritó: ¡niño, la luz no se come!
El tragaluz
9.1.11
La madre, toda amor, le gritó: ¡niño, la luz no se come!
Etiquetas: cuentos diminutos
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5 apostillas:
¡Y menos con las manos, gañán gongorino!
la luz podría ser un poco sushi no?, igual con unos palillos...
Un día recuérdame que te cuente un chiste de una chica que se va a un local de estos con hombres, pide un servicio específico, y le toca un chino ;P
Me imagino al niño queriéndose comer un rayo de sol que entra en su habitación y que llega a sus manos y a su boca. ¿Tendrá razón su madre?
Francisco, chapeau, hacía tiempo que no me reía así
Muy agudo!!! Y muy compensado. Me encanta.
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