«Todas las palabras fueron alguna vez un neologismo», propuso Jorge Luis Borges. Apostemos por ello y carguemos de contenido a nuevas acepciones: intemido, increencia, inleído, incontenido.
a mi siempre me ha ocurrido que sin querer, me salen "palabros", porque claro lo mío no pueden ser llamados neologismos, de lo más curioso, que luego uso, en broma, e incluso a veces me salen , no tan en broma, como "fumarro" en vez de cigarro, uso ostrogodo, como calificativo, para referirme a alguien un poco bruto, pero le cambio el acento y lo convierto en esdrújula y queda "ostrógodo" y cosas así...
Ni siquiera son necesarias nuevas palabras, sino "cargar" las de toda la vida con nuevos significados que "se impongan", como ocurría con los magníficos diccionarios de Coll. Pongamos por caso zaquizamí -la errata preceptiva, pongamos por casa ya se había dejado arrastrar por la nueva connotación de zaquizamí como "de aquí no me sacas a mí" en dialecto andaluz, algo parecido al "correveidile" del castellano. A mis pobres alumnos suelo ponerles en la pizarra, de ese mismo dialecto, el "tiquisyá!" que los desespera, aun a pesar de su prístina trasparencia...
«Quizá soy transparente y ya estoy solo sin saberlo...»
Thomas Szasz:«Si tú hablas a Dios, estás rezando; si Dios te habla a ti, tienes esquizofrenia. Si los muertos te hablan, eres un espiritista; si tú hablas a los muertos, eres un esquizofrénico.»
4 apostillas:
Pues mira Francisco,
a mi siempre me ha ocurrido que sin querer, me salen "palabros", porque claro lo mío no pueden ser llamados neologismos, de lo más curioso, que luego uso, en broma, e incluso a veces me salen , no tan en broma, como "fumarro" en vez de cigarro, uso ostrogodo, como calificativo, para referirme a alguien un poco bruto, pero le cambio el acento y lo convierto en esdrújula y queda "ostrógodo" y cosas así...
Me gusta lo de ficcionario ;-)
Muchos besos y feliz semana.
Indecidido, insentido.
Apuesto!!!
Besos de lunes primaveral, querido amigo.
si no comento nada en este post... sería inescribir?
Ni siquiera son necesarias nuevas palabras, sino "cargar" las de toda la vida con nuevos significados que "se impongan", como ocurría con los magníficos diccionarios de Coll. Pongamos por caso zaquizamí -la errata preceptiva, pongamos por casa ya se había dejado arrastrar por la nueva connotación de zaquizamí como "de aquí no me sacas a mí" en dialecto andaluz, algo parecido al "correveidile" del castellano. A mis pobres alumnos suelo ponerles en la pizarra, de ese mismo dialecto, el "tiquisyá!" que los desespera, aun a pesar de su prístina trasparencia...
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