«La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre». Qué lejos estaba de saber el poeta estadounidense Walter Whitman que hasta los sueños hoy se venden y que los seres humanos se han hecho adictos y compulsivos compradores de ellos.
6 apostillas:
Ya ni el tiempo es obstáculo. Paraíso y sueños, atemporalidad total, son mercancía. En el supermercado vi varios, no sabía cuál cargar en el carrito.
Consumo, ergo sum.
Sólo el pobre sigue soñando...Aunque conozco pobres que son capaces de partirte un brazo porque piensan que una ínfima parte de sus sueños están en tu bolso o en tus bolsillos. De esto me queda una moraleja: Los sueños dependen de otros cuanto más básica sea tu carencia...eso no es soñar. Ahora se confunde el anhelo con la necesidad.
Un besico
Ni se conpra ni se vende el sueño verdadero...
Los falsos son flores de estercolero.
Nada esclaviza más que un sueño. Cuando los creativos y publicistas descubrieron y tocaron con dedos temblones ese brillante monolito, se inauguró el futuro nuestro de cada día.
Y lo que te rondaré morena.
Un fuerte abrazo.
Hoy se compra y se vende todo sin distinción. O casi todo. Aquello que no se compra ni se vende es sin embargo lo más demandado...
Besos de luna primaveral.
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