Excelente, subsistiendo en una realidad conferida a no realizarse, cuando todo indica que de un momento a otro seremos todo o nada... Vamos, la soledad no es tan mala, al menos no cuando tienes con quíen disfrutarla. Saludos
Un diálogo fecundo entre lo íntimo y lo éxtimo que se produce entre los blogueros cuando escribimos y nos revelamos por medio de autorretratos que no dejan de mostrar nuestros contornos más ocultos.
¿Asolado o asoleado? En la segunda posibilidad cabe la soleá, esa soledad andaluza de la voz que se queja. En cualquier caso, más creo yo que estés aislado, literalmente, una isla en el mar de la mediocridad -lo que, etimológicamnte es una barbaridad como un templo, y aquí dejo la agudeza para mentes despiertas-; pero no estás rodeado de agua, sino de otras islas y, entre todos, formamos un hermoso archipiélago en el que sigue mereciendo la pena vivir y expresarse, porque siempre hallamos el bálsamo del interlocutor atento.
«Quizá soy transparente y ya estoy solo sin saberlo...»
Thomas Szasz:«Si tú hablas a Dios, estás rezando; si Dios te habla a ti, tienes esquizofrenia. Si los muertos te hablan, eres un espiritista; si tú hablas a los muertos, eres un esquizofrénico.»
4 apostillas:
Excelente, subsistiendo en una realidad conferida a no realizarse, cuando todo indica que de un momento a otro seremos todo o nada... Vamos, la soledad no es tan mala, al menos no cuando tienes con quíen disfrutarla.
Saludos
Cómo nos duele, Francisco, no ser nada en nosotros y tampoco fuera de nos.
Un abrazo.
Un diálogo fecundo entre lo íntimo y lo éxtimo que se produce entre los blogueros cuando escribimos y nos revelamos por medio de autorretratos que no dejan de mostrar nuestros contornos más ocultos.
¿Asolado o asoleado? En la segunda posibilidad cabe la soleá, esa soledad andaluza de la voz que se queja. En cualquier caso, más creo yo que estés aislado, literalmente, una isla en el mar de la mediocridad -lo que, etimológicamnte es una barbaridad como un templo, y aquí dejo la agudeza para mentes despiertas-; pero no estás rodeado de agua, sino de otras islas y, entre todos, formamos un hermoso archipiélago en el que sigue mereciendo la pena vivir y expresarse, porque siempre hallamos el bálsamo del interlocutor atento.
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