La insatisfacción procede de la ingenuidad de creer que para las preguntas ha de haber respuestas tranquilizadoras, consoladoras, eficaces, ciertas, definitivas, etc. Quien hace preguntas ha de ser respondido con ellas. Y a quien sólo emite respuestas ha de evitársele...
Teoricamente, toda pregunta tiene una o varias respuestas. Puede que no la conozcamos aún (o que no dispongamos de datos suficientes o que la información sea excesiva), que no está sujeta a preceptos lógicos o que no esté bien planteada.
«Quizá soy transparente y ya estoy solo sin saberlo...»
Thomas Szasz:«Si tú hablas a Dios, estás rezando; si Dios te habla a ti, tienes esquizofrenia. Si los muertos te hablan, eres un espiritista; si tú hablas a los muertos, eres un esquizofrénico.»
8 apostillas:
No, no toda pregunta ha de tener una respuesta tranquilizadora. Las hay desazonadoras, y, a veces, enseñan más que las que esperaríamos.
Quizá quien responde no sabe qué le han preguntado...
Un abrazo.
Yo diría que lo preguntado es inconveniente
salu2
La insatisfacción procede de la ingenuidad de creer que para las preguntas ha de haber respuestas tranquilizadoras, consoladoras, eficaces, ciertas, definitivas, etc. Quien hace preguntas ha de ser respondido con ellas. Y a quien sólo emite respuestas ha de evitársele...
Teoricamente, toda pregunta tiene una o varias respuestas. Puede que no la conozcamos aún (o que no dispongamos de datos suficientes o que la información sea excesiva), que no está sujeta a preceptos lógicos o que no esté bien planteada.
¿satisfecho?
o quizá no es sea el momento adecuado para preguntar...
Cuando se pregunta demasiado se corre el riesgo
Hay veces que es mejor no preguntar y más cuando ya intuimos que la respuesta no va a gustarnos.
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