― ¿Sabes dónde van las buenas personas cuando mueren?
― No sabría qué decirte.
― ¿No van al cielo entonces?
― El cielo está destinado a las personas correctas, a los héroes y a los más famosos.
― ¿Se borrará su memoria?
―Los seres anónimos no van a ninguna parte. Su memoria se perderá como desaparece una nube soplada por el viento.
*Todo lo que no se ha dicho está dicho para siempre.




10 apostillas:
Quizás el viento nos lleve al infinito. Es el título de una novela de Torrente Ballester, pero me parece una bella idea.
el mismo lugar a donde va todo lo que no se ha dicho...
los anonimos nunca mueren.... ni se van, tan solo vienen, siempre vienen.
Espero que Rilke ("creo en lo que todavía no ha sido dicho") e tutti quanti sigan allí donde están, en su sitio y ajeno a la especulación, a las proezas lingüísticas y a todo lo que nunca será poesía.
Los seres anónimos nunca se marchan del todo porque no saben adónde. De hecho, como nadie los conoce, nunca se les puede localizar...
Besos lunáticos bajo un sol de martes. Ayer mi pensamiento llegó hasta tí pero me fue imposible que también lo hicieran éstas letras. Cosas de la media luna...
Pues vaya, eso nunca lo había pensado. Me agradó sin duda alguna. hahah un saludo
Joselu una buena novela de Torrente Ballester. Se lee con mucha facilidad y no por eso deja de ser una buena historia.
― ¿Sabes dónde van las buenas personas cuando mueren?
A donde ellas crean que van. Es toda una señora responsabilidad.
― ¿No van al cielo entonces?
Si quieren sí. Pero si no creen en él, para ellas no existe.
― ¿Se borrará su memoria?
Sólo la memoria de su ego, que sólo sirvió a la postre para acuñar experiencias insatisfactorias.
**
El anonimato es una opción más, para quienes la consideran una premisa vital adictiva.
Anónima said: ¿más, aún?
no sé por qué equiparar buenos con anónimos. el anonimato siempre será relativo y al morir todos vamos a dar a la mar, que mejor lugar.
Publicar un comentario en la entrada